–Ya lo habíamos hablado, Rebeca, no puedes hacer esto ahora – dijo Mathew con la voz rota – ya tuvimos esta conversación muchas veces, te prometí que iba a comportarme bien, ¡Joder! Es que, desde que tu apareciste en mi vida, yo no he tenido ojos para ninguna otra mujer, no te he faltado el respeto de ninguna forma.
Ella sollozó y negó con la cabeza.
–No me has sido infiel con acciones, pero no podemos decirnos mentiras, Mathew, ella siempre va a estar por encima de mí, siempre se tratará de Em