–Contesta, Emma, ¡Joder! Contesta – Dante estaba en su sala de estar, dando vueltas completamente desesperado mientras llamaba a su esposa y trataba de comunicarse con ella.
Eran casi las cuatro de la mañana, ella todavía no regresaba, no contestaba al teléfono y su paciencia estaba comenzando a agotarse, no porque no confiara en ella, sino porque estaba empezando a preocuparse.
Era muy extraño que ella no hubiera regresado a casa, Dante temía que algo le hubiera sucedido. Fue eso lo que, a rie