Cap. 32
Leo corrió y llegó a las lejanías de la aldea, gritando a todo pulmón por las pruebas que le estaba presentando la vida cayendo de rodillas al suelo, derramando lágrimas porque no podía elegir entre la vida de ambas; ya que una era su madre y la otra su mate destinado para toda la vida. Se devolvió para la ciudad, dirigiéndose hacia el hotel sin que nadie lo siguiera por precaución a que quisieran tomar la decisión por sí mismo; sabiendo exactamente cuál era la respuesta. Cuando llegó a la habi