—¡Entonces compórtate! Pues al parecer ella es la que tiene la sartén por el mango, así que deberías buscar que me curen las heridas, pues no querrás que ella se entere que su bebé está mal alimentado.
Él se llenó de impotencia, sabía que Megan estaba aprovechando su cuarto de hora de vida, pues estaba presente en la conversación de advertencia que le había hecho Lorena antes de irse.
—“Cariño, por los momentos no le vas a pedir a ésta furcia que trabaje, el bebé que está esperando es para mí