70. Verdadero infierno
Samira
Un infierno, en eso es lo que se ha convertido mi vida en estos últimos tres meses. No he salido de la habitación en la que me encerró Karim, sino únicamente para asistir al comedor dónde debo ponerme la ropa que él me envía y compartir la mesa con él como si fuéramos una pareja.
Pero nada de eso se compara a lo que siento cuándo la noche cae y tengo que rezar porque esta no sea la noche en que ese animal decida finalmente aprovecharse de mí.
Hasta ahora me he librado por muy poco, pue