22. ¿Entonces qué es lo que necesitas, Samira?
Samira
“No soy un violador”
No pude dormir en toda la noche. Cada vez que lo intentaba lo único que podía oír en mi mente, como si de un disco rayado se tratara, eran las palabras de Amir.
Señor, el tono de su voz, la forma en que se escuchaba tan… decepcionado.
Como si le hubiesen dolido mis palabras en verdad, y lo sé, sé que haberle insinuado que tendría que obligarme no estuvo bien, pero estaba enojada y asustada y él estaba siendo un completo idiota. Además no se quedó en la mansión.