21. Cuál es tu lugar
Amir
El regreso a la mansión lo hacemos en silencio. Ni siquiera Anya sentada al lado del chofer se ha atrevido a decir una sola palabra y es que me imagino que mi rostro iracundo debe ser suficiente señal para que sepan que estoy hecho una furia.
A mi lado puedo ver como Samira ha estado todo el viaje retorciendo sus manos y por la forma en que sus pupilas no dejan de moverse de un lado a otro me imagino que debe estar dándole vueltas a todo lo sucedido.
Pues bien, me alegro. Porque yo tam