20. El monstruo de tu historia
Samira
Me está besando.
Sus labios se están presionando sobre los míos y siento como cada terminación nerviosa de mi cuerpo se estremece ante el contacto. Esto no debería estar pasado, no está bien. ¡Él no puede besarme! No puede tocarme, no así.
El miedo comienza a apoderarse de mí, esto es pecado, ningún hombre debería tocarme de esta forma, ¡yo no debería permitirlo! Sin embargo, mi cerebro y mi cuerpo no consiguen conectarse, porque hay algo más formándose en mi interior, algo que no ent