104. Nos vamos de luna de miel
Amir
El silencio de Samira durante el trayecto de regreso a la mansión me tiene preocupado, ella no ha dicho una sola palabra desde que nos subimos en el auto y aunque no quiero presionarla y le estoy dando su espacio me estoy empezando a desesperar.
Todos sabemos que la paciencia no es uno de mis dones predilectos, lo cuál es curioso pues ahora tengo dos diablillos de hijos que estoy seguro que van a agotar mis reservas.
Cuando finalmente llegamos a la mansión, la veo bajar con rapidez y co