—¡No puede ser! —las palabras de Ana apenas terminaron de salir cuando Marta le respondió ansiosamente.
Solamente de pensar en Lucía, Marta apretó los dientes con gran frustración.
—Si no fuera por Lucía, entonces ¿cómo podría estar en esta grave situación hoy? ¡Seguro que Lucía está tramando algo a mis espaldas!
Ana levantó la cabeza con cuidado y miró fijamente a Marta: —Marta, ¿qué piensas hacer? Ahora que te has ido de la empresa, ¿tu padre seguirá apoyándote?
Marta frunció el ceño con gran