Mundo de ficçãoIniciar sessãoSarah
Jakob sonrió de oreja a oreja, haciendo que tuviera que reprimir el impulso de estampar mi puño en su molesta cara.
—Sarah, te conocí cuando te casaste con el presidente Cornell hace años. Vi cómo tu vida se desmoronaba, te vi regresar con el abuelo Mitchell con los ojos sin vida y luego volver otra vez con el presidente Cornell. Me dijiste que ni siquiera podías sentir enojo hacia él. Lo







