Mundo ficciónIniciar sesiónPhilip
Examiné detenidamente el aspecto de la mujer y noté su imponente y elegante presencia, desde su cabello plateado perfectamente peinado hasta su traje gris marengo hecho a medida. Pero fueron sus ojos los que realmente me cautivaron. Eran, sin duda alguna, los ojos de Sarah; no, más bien Sarah debía de haberlos heredado de ella.
—Chico listo —comentó la mujer, esbozando una leve sonrisa con sus l







