En la ciudad de Nueva York, desde los últimos pisos de los enormes edificios que tanto caracterizaba a la ciudad, Nicolas Varela bebía su quinta copa de whisky de esa mañana mientras veía la ciudad.
Por quince años él había sido imparable.
Su negocio se había expandido tanto que nunca nadie creyó que podía terminar en la quiebra.
Pero todo terminó en el suelo tres meses después de que Madison abandonara las instalaciones de Varela Holdings por última vez.
Porque nunca pensó que Strategic Gr