El hospital público Bellevue estaba colapsado.
Las ambulancias no paraban de llegar.
Las familias exigian a los recepcionistas información de sus familiares.
El olor a desinfectante abundaba el lugar.
Pero aquel sentimiento de angustia, miedo y en ciertas familias la esperanza, reinaba en cada pasillo por el cual Madison y Nicolas caminaban en busca del resto de la familia Blake.
Madison sentía un enorme nudo en su estómago, el sudor frío recorría por su espalda y sus manos sudaban sin par