CAPÍTULO 33
Los hombros del coreano se encorvaron y asintió, provocando que los empleados soltaran una algarabía de sorpresa.
—Pero… ¡No dijiste nada cuando él confesó el viernes que era tu novio!
—Señorita… ¿Desde cuándo tengo que darles explicaciones a las personas sobre mi vida privada?
Bruno caminó hacia la multitud de personas con pasos apresurados, sus facciones se veían relajadas, aunque las palmas de sus manos vueltas puño me decían otra cosa. Las chicas comenzaron a esparcirse entre la