Mundo ficciónIniciar sesiónAbrí los ojos y me levanté aturdida. Miré a través de las puertas de vidrio del balcón de mi habitación que ya estaba amaneciendo. Me puse de pie, alterada y corrí a la ducha. Maldición, me quedé dormida.
Anoche después de hablar con los chicos, subí a mi habitación con Iván, quién me ayudó a doblar todas las cosas que le iba señalando y las guardó en mi maleta porque yo con la mano estropeada me tardaría mucho en empacar, le agradecí cuando acabó y






