MAYLA
Hacía unos días que a Marcus le habían quitado las cadenas, y yo había estado aprovechando su libertad, pudiendo tocarle felizmente donde quisiera sin miedo a quemarme. No habíamos salido del territorio, aparte de Marcus, que había estado corriendo varias veces al día en forma de lobo.
Aunque no le culpaba. Su lobo había estado encerrado tanto tiempo. Se merecían pasar tiempo juntos.
Me encontraba frente a la tumba de mis padres. Les había llevado flores, esperando que apreciaran el regal