MAYLA
Había pasado más de una semana desde que Marcus y yo por fin lo habíamos hecho y nos habíamos marcado el uno al otro, y yo no había dejado de pensar en ello, echando de menos la sensación de su piel sobre la mía, ambos demasiado ocupados para repetir la acción.
Marcus llegaba tarde a casa la mayoría de las noches y salía muy temprano por la mañana, intentando localizar a Ofelia y a sus brujas con Caspian, además de intentar encontrar a mi padre. Sin embargo, hasta ahora, no había encontra