Me llevo la mano a la mejilla y solo asiento con la cabeza gacha, Erick sigue ganando.
—Cada que tengas la necesidad vas a ir a la puerta y ese será el único momento que yo te dejaré hablar, si estoy en la casa escucharé cuando me llames, pero si yo no estoy, tendrás que esperarte.
Una lágrima cae por mi mejilla, ¿me está bromeando seguramente? ¿No voy a poder ni siquiera ir a hacer del baño sin pedirle permiso? ¿Por Dios, hay días en los que él no está? ¿Cómo le haré?
—Sé que estás pensando, c