58. Estoy aqui, mi amor
Mauro
Arriesgó su vida.
Supo lo que hacía y no le importaron las consecuencias de aquel inesperado arrebato.
La bala iba destinada al corazón de la joven rusa, y aunque todos lo advertimos, Luigi fue el único capaz de reaccionar.
Empujó a Dasha al interior de la suburban y recibió el impacto mirándola a los ojos, orgulloso de lo que había hecho.
Estuve seguro de que si en ese momento la muerte lo hubiese alcanzado, se habría entregado a ella satisfecho.
— ¡Luigi! —gritó, horrorizada y se inclin