Mundo ficciónIniciar sesiónVolvemos a la casa de Martí, ya ha despertado. Está sentado tomando algo de una taza peluda.
-¡Martí! ¿Estás bien? -Corro y lo abrazo.
-Como me ves amigo mío. Fue el efecto aturdidor de un Bayago gigante que nos atacó en el Prado Nublado. Pero estoy bien. Abandonar la seguridad de Adiv es tan







