POV Ainoha
Me giré con brusquedad, como si el mundo acabara de romperse frente a mí, y clavé los ojos en Azrael D’Argent.
El pánico me atravesó el pecho como un relámpago, rápido, violento, imposible de ignorar. Mi respiración se volvió corta, desordenada, y por un instante real, aterrador, sentí que mis piernas no iban a sostenerme.
Todo estaba ocurriendo demasiado rápido.
Demasiado cerca.
—¡No dejes que me descubra! —susurré, con la voz quebrada, aferrándome a él como si fuera lo único sólido