Tu obsesión, mi jaula.
Me sumo en un silencio abrumador, incapaz de hallar las palabras precisas para que se vaya. Me percaté de que Silvano exhibe una naturaleza dominante y posesiva, moldeando a su antojo mi realidad emocional. No importa lo que emprenda, persistirá hasta agotarse, persiguiéndome con una insistencia inquebrantable, tratando de recobrarme.
—Karina, ¿Has estado con alguien más? —me pregunta, dejándome sorprendida.
—¿Qué?.
—Tienes un leve olor a cigarrillo —manifiesta, con ese dejo de reclamo en su vo