Alexa Brown
Yo estaba demasiado nerviosa; mi mente no dejaba de dar vueltas al hecho de que Remo estuviera en manos de esos miserables. Elijan, como siempre, no había movido un dedo. La rabia y la impotencia me carcomían, pero al mismo tiempo, el miedo se apoderaba de mí. ¿Qué harían ellos ahora?
Finalmente llegó el fin de semana, y para mi horror, habían organizado una maldita fiesta. Era una cena privada con Aldo y su familia obviamente estaría Lorenzo.
No quería bajar, ni siquiera abrir la