Julio César
—Dar vueltas como león enjaulado no resuelve nada, hermano. El tiempo pasó, la vida siguió. Di algo, Julio César.
Miré a Gustavo y sentí el peso de las palabras atoradas en la garganta. Respiré hondo antes de responder.
—Nunca voy a superar esto, Gustavo… nunca voy a perdonarme.
Me miró serio, pero sin juzgar.
—Ya pasaron siete años, Julio. Lo hecho, hecho está.
Siete años… parecía que hubiera sido ayer. Negué con la cabeza, me levanté y fui hasta la mesita de noche. Abrí el cajón d