Con el pase de entrada en mano, Mariana se dirigió hacia los ascensores, sabía que mucha gente de la empresa se le estaba quedando mirando porque sabían que ella había dejado plantado al novio en la iglesia, irse con otro que era su esposo, pero trato de ignorar a todas las personas que estaban hablando entre susurros no tan bajos porque podía oírlos. En cuanto se bajó en el piso dónde estaba la oficina de Eliot, se acercó a la secretaria que al verla la miró con algo de sorpresa en sus ojos.
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