Capítulo XVIII. Las primeras reconciliaciones.
Yvaine.
Cuando llegué al gimnasio, vi que estaba totalmente apagado, excepto por dos focos que iluminaban la zona donde se encontraba mi marido, dando puñetazos a un saco de boxeo. Sentí que me quedaba sin aire, y automáticamente comencé a sudar. Norman se encontraba vestido con unos pequeños shorts, sin camisa, mientras que con sus guantes realizada una especie de coreografía mientras golpeaba el saco con sus puños, y de vez en cuando, le lanzaba patadas laterales.
Estaba totalmente sudoroso,