ANDREA
Abro los ojos cuando unas pisadas resuenan en la madera del suelo. Parpadeo cuando levanto la cabeza, ya que la luz daña brevemente mi vista.
Giro la cabeza para ver hacia la cama de Alexia y esperar que no se haya levantado sin avisarme. Pero compruebo que sigue acostada y durmiendo, incluso más relajada que anoche.
Uf, terrible la noche que pasamos. Me duele todo. Me levanto despacio para no hacer ruido, eso me recuerda que yo antes oí el sonido de unos pasos. En el momento que me pong