Capítulo 22. Lo que aún me debes.
En las afueras de Tokio un hombre sonreía mientras bebía un trago.
—Esos malditos.
—Una guerra ahora, no será buena.
—Estoy harto de Hiro, no es bueno para el negocio dejarlo crecer, hace lo que quiere todo el tiempo, mientras que nosotros nos quedamos con las sobras.
—Tranquilo, no podemos enfrentarlo así como así, tenemos que darle donde mas le duele, quebrarlo desde el interior.
—¿En que piensas?.
—Primero vamos a ocuparnos de Yamato, si el maldito no quiere ser parte de nosotros, entonces