Pero lo hizo.
Se quedó allí.
Con ella.
Mientras yo entendía, pedacito a pedacito, que para el mundo de Damián yo no era una mujer. Era una interrupción.
Sofía llegó cuando me escuchó respirar raro.
—¿Qué pasó?
No pude hablar. Solo le pasé el celular.
Leyó el correo. Vio la foto. Su cara cambió.
—Est