Jameson
¡Mierda!
Tiré el pedazo de papel arrugado sobre el escritorio. Esto no podía ser cierto.
Me tomó casi dos semanas volver a América, desde ahí, me encerré en mi departamento en Las Vegas.
Faltaban cuatro meses para reclamar mi herencia, finiquitar el maldito matrimonio y por fin hacerme cargo del patrimonio que me pertenecía por derecho.
Markus me sirvió una copa y la bebí de golpe antes de pedirle otra.
—Maldito seas, Domenico Shields...—Me rei, como un maldito maniatico.—Perdon Domenic