Tyler
Me separé de ella, levantándome de la grada y deslizando mi mano por mi cabello mientras miraba al campo de fútbol, dos meses, dos meses en los que cada día ganaba más su confianza, su atención, sus besos me trasportaban a un mundo donde no mentía, donde no engañaba, donde era yo. También me dejaban con un claro caso de bolas azules. El deseo seguía creciendo entre nosotros, pero iba a su paso, lo había prometido.
El recuerdo de mi conversación con Markus semanas atrás, llegó a mi memoria