Capítulo 9
Punto de vista de Mira
Lo primero que captó mi conciencia, en cuanto abrí los ojos, fue un techo suave y desconocido.
La luz de la mañana, pálida y suave, se filtraba a través de unas cortinas de gasa que no reconocí, proyectando sombras largas y tranquilas por una habitación que olía a cedro, a lluvia y a algo más, algo que hacía que mi loba se removiera perezosamente en mi pecho.
El aroma era sinónimo de seguridad, aunque no supiera dónde estaba realmente ni quién me había traído