~Asher~
Ella ya no se movía, y el mero miedo a perderla casi me volvió loco. La tía Claire no cedía en el hecho de que éramos parientes y actuaba como si fuera una completa desconocida. Como si no hubiera pasado casi toda su juventud en este mismo palacio, sus ojos eran fríos y distantes, como si estar aquí sola fuera un doloroso recordatorio de todo lo que había perdido. Sentía pena por ella, pero no tenía otra opción.
Dimos un giro y entramos en las tumbas sagradas que estaban reservadas sol