Evalué rápidamente la situación: mi ataque sorpresa se había visto frustrado pero mi objetivo estaba delante. Me dolía pensar que tenía que matar a mi propio hijo pero no podía permitir que un monstruo como él siguiera vivo: hacía demasiado daño.
— ¿Esteban? ¿Por qué le esperarías a él?
Paul me miró y se rió.
— Vamos Papá, no te hagas el tonto. Estoy convencido de que la inútil de Estrella ya te lo ha contado.
— ¿Inútil? Es mucho más inteligente de lo que crees.
— Es una Omega de mierda, ningu