La casa de Esteban estaba en perfectas condiciones y muy bien arreglada. Tenía un toque elegante y minimalista a excepción de algunas armas expuestas en la pared.
— Son para cazar y proteger el territorio. — explicó cuando me vió mirándolas.
No dije nada y continuamos con la visita. Nos mostró la habitación en la que iba a pasar la noche: tenía una cama queen size con unos cojines y una colcha que sólo con verlos ya prometían una comodidad y descanso de ensueño. En la vida había visto algo tan