Capítulo 47.
-¿Por qué sigues en mi oficina?- Preguntó Marco curioso cuando abrió la puerta y me vió en mi estado de loba sobre mi silla favorita por tercer día consecutivo.
Por supuesto solo lo miré fijamente antes de levantarme y volver a acomodarme para darle la espalda. Justo como venía haciendo desde el primer día.
Después de una noche de intenso placer carnal con un mango especialmente amoroso, tuve sueños en los que me veía corriendo con dos pequeños cachorros negros persiguiéndome. Desperté con una