Capítulo 62.
—Claro que no estoy mintiendo. —Dije haciéndole ojitos. — ¿Por qué pensarías otra cosa?
—Porque de alguna forma he estado perdiendo la ropa últimamente cuando estoy contigo.
Yo fruncí el ceño juguetonamente.
—Eso no es cierto; en la carnicería solo te pedí tu camisa, tu solito te quitaste todo lo demás. De hecho, ahora que lo pienso, me debes un collar de diamantes porque ese debió ser el uniforme más caro de la historia. — Dije convencida.
—¿Para qué lo quieres? De todas formas estoy seguro de