En ese mismo día, en medio de la noche, Regina seguía sentada al frente de la habitación donde todavía su papá en coma, aun sin despertar, algo que no sabían ni los mismos médicos porque podría tanto como abrir los ojos o terminarse de morir.
Sin embargo, no estaba para nada sola porque su hermana Gaby estaba con ella, llena de ansiedad, dando vueltas en círculos que mareaban un poco a Regina hasta que estaba a punto de decirle que se quedara quieta.
Porque la estaba desesperando un poco, pero