La felicidad de Madie es inmensa, finalmente era feliz junto al hombre que ama.
¿Pero hasta cuando le duraría esa felicidad?
—¿Dónde está mi hija, Teresa? ¿No la he visto en todo el día?
—Señor, ella me avisó que se quedaría en casa de su amiga Clea.
—Ves, como tu hija no tiene límites John. Nos has sabido ponerle límites y hace lo que se le antoja. —repuso Janet.
—No puedo creer que tengas el cinismo de exigirme que le ponga un preparo a Madie cuando tú eres su madre.
—Sí viviera conmigo,