Cuando Dakota y su abuela Teresa se retiraron, Alekos pasó a la biblioteca con su padre.
—¿Me puedes explicar qué está pasando? —preguntó Alekos.
—No sé a qué te refieres —respondió Stavros con calma.
—Pasaste por encima de mí al llamarla, lo entiendo, querías conocer a la niña. La invitas, dejas