Francisco
¡Esto es increíble!, no puedo creer que me encuentre en tal posición, cumpliré con lo que me han encomendado y me largaré de aquí.
No sé por qué diablo me preocupo, no es mi asunto, ni me interesa. Debería estar en mi aposento disfrutando de la compañía de unas hermosas damas y mucho alcohol de por medio.
He cubierto mis heridos, debo reconocer que he tenido mucha suerte, aún no puedo creer que esa mujer a la que detesto haya salvado mi vida. ¡Por supuesto!, necesitaba un guardaespald