El ambiente era tenso, me sentía como una presa en medio de esta casería. No podíamos permitir que me encuentren antes de conseguir apoyo.
-Ese no es el camino, le dije al idiota de Francisco, quién parece que olvidó por qué fue salvado.
-¡Oye, Idiota!, ¡detente!, él no me hizo caso, apure el paso para poder alcanzarlo.
-¿Me has escuchado?
-Si, me dijo y se ríe.
-¡No sé qué es lo que te hace gracia, idiota!, por si no lo has notado, estamos yendo en sentido contrario.
-Yo estoy consciente hacia