Mundo ficciónIniciar sesiónSophia aún no ha comido nada, ya está debilitada por los golpes y la falta de líquido. Sigue en el mismo estado de como la dejaron hace 4 horas. La puerta se abre y se pone en alerta.
—Es hora de cenar, zorra —dicen Sebastián y Robert entrando a la habitación.
—No tengo hambre —responde Sophia, que está en el piso con la bolsa en su cabeza y un vestido de flores que ellos le dieron luego de arrancarle la ropa.
Ellos le tiran la comida