AMÉLIA LEAL
Su rostro tiene una expresión de lujuria, los grandes ojos oscuros me incitan a tener pensamientos erróneos con tal intensidad que me miran fijamente. Terminé en su regazo hace minutos y no tuve escapatoria, revelé lo que dijo mi madre el día de hoy. Le hablé de su traición, pero su reacción, contrariamente a lo que imaginaba, fue apaciguadora, defendió a doña Ana María sin dudarlo.
Debería estar huyendo de tu toque, saltar lejos de tu cuerpo y darme un poco de dignidad. Después de