Capítulo 120 —Jodidamente encantador
Narrador:
El desayuno era sencillo: café con leche, tostadas, y una pequeña bandeja de frutas que Desirée picoteaba con desgano. Cedric la observaba desde el otro lado de la mesa en la pequeña cafetería, sabiendo que algo se cocía en su cabeza.
—Voy a verla —dijo de pronto, sin levantar la vista del trozo de kiwi que empujaba con el tenedor —Hoy. Antes de que me arrepienta.
Cedric dejó la taza sobre el platito, se recostó contra el respaldo y asintió.
—Está