Todo alrededor de Brooke estaba dando vueltas sin parar. Demasiadas cosas le habían sucedido ese día, demasiado deprisa como para que ella tuviera tiempo a asimilarlas como se debía.
“¿Tengo que estar mal de la cabeza, cierto?” Esa era la pregunta más recurrente dentro de su cabeza porque, por más que lo pensaba, no había forma posible en la que lo que acababa de escuchar de la boca de Ignacio fuera verdad, no podía serlo. Tenía que ser eso, la noticia del veredicto del juez a favor de Esteban l