Capítulo 20.
Simone.
Veo su rostro a través del velo, los iris dorados reflejan la luz de la mañana; su mirada oscila entre mis ojos y labios. Aprieto el ramo de flores contra mi pecho, los recuerdos de sus besos sobre mi piel me aceleran el corazón. Hace unas noches dormimos juntos, me entregué a sus caricias sin miedo alguno; y aunque no sucedió lo que él tanto esperaba, para mí es una gran avance dejar que me besen sin entrar en estado de terror. El respeto que muestra hacia mi cuerpo, hacia lo que en es