Subí por la estrecha y chirriante escalera, con el pesado golpeteo de mis botas de cuero resonando en la húmeda escalera.
Llegué a la puerta de cristal esmerilado con el nombre «Griggs Investigations». Agarré el pomo de latón, lo giré y empujé la puerta para abrirla.
La oficina olía a humo de cigarr