Capítulo 100. Confianza.
Adrian llegó a la mansión con la sangre encendida por la rabia y la preocupación. Necesitaba hablar con Elena y con los niños, así que lo primero que hizo fue subir al primer piso para buscarlos.
Le extrañó encontrar a Leo y a Theo solos en la salita, con las luces apagadas. Ambos estaban sentados en un sofá, uno al lado del otro, pero no hablaban. Permanecían allí como pensativos, con la mirada perdida en el suelo.
—¿Qué sucede? —preguntó, encendiendo la luz, así se percató que ambos habían ll